La Guerra de las Consolas Portátiles. Hoy... Especial Game Boy (y 2).
Y no nos olvidemos del otro factor de capital importancia para su triunfo: los juegos. ¿O debería decir "el juego"?. Bueno, sea como fuere, una consola sin juegos que la utilicen de poco sirve, y GB también seguiría esta lógica aplastante. Todos eran conscientes de que lidiar con la mayor calidad gráfica ofrecida por las portátiles de Atari, NEC y Sega sería un hueso duro de roer.

Para solventar tal contrariedad de nuevo habría que tener muy presente la filosofía Nintendo, no lo olviden: sencillez en las formas, complejidad en el fondo, originalidad y diversión por encima de todo. Los juegos de GB debían ir en esa línea ya que no podía competir al mismo nivel con los gráficos a todo color de sus rivales. Necesitaba juegos sencillos pero divertidos, y sobre todo carismáticos. Los genios de Ninendo Yokoi y Miyamoto se encargarían de ello con remesas de Marios, Zeldas o Metroids, amén de los títulos producidos por las numerosas Third Partys interesadas en la pequeña de la familia, y que pasaremos a recordar próximamente.
Sin embrago ese juego sencillo en las formas pero complejo en el fondo, y ante todo divertido, y que siempre se asociaría a Game Boy como si de su "buque insignia" se tratara (lo sentimos por Mario) no vendría de la mano de Gunpei Yokoi o Shigeru Miyamoto, ni de Nintendo Japón o Nintendo USA, sino que llegaría desde Rusia con amor, o mejor dicho, de la ya decadente Unión Soviética...
Estamos hablando del que muy probablemente sea uno de los más clásicos videojuegos de todos los tiempos junto al Pong, Pac-Man, Donkey Kong y un puñado de mitos más, el genuino "Тетрис" creado en 1985 por Alekséi Pázhitnov en la misma Academia de Ciencias de Moscú... efectivamente, el Tetris!.
Título indispensable en cualquier handheld o portátil que se precie, él o alguno de sus miles de clones, y envuelto en batallas legales desde su creación (ya hablaremos de ello), el juego de puzzles por excelencia fue a parar a manos de Nintendo quien se hizo finalmente con la licencia para que apareciese en exclusiva en su portátil, acompañándola a partir de 1989 en un irrechazable pack a punto de comercializar, un título que le iba como anillo al dedo ya que venía a ser la encarnación misma de la filosofía Nintendo: simple a la vez que tremendamente adictivo, con una de las melodías más reconocidas y reconocibles del Universo consolero y con unos gráficos que... bueno, digamos que no necesitaban el más potente de los procesadores para ser ejecutados ni la mejor de las pantallas para ser mostrados. Era por tanto el juego perfecto para GB, ideal para presentarla en sociedad e introducirla en todos los mercados.

Metamos todo es una coctelera y tendremos como resultado millones de Game Boy's vendidas en tiempo record (en 1992 ya había 25 millones de consolas por el mundo), un modesto David que había tumbado no a uno ni a dos, sino a tres Goliats... bueno, cuatro si tenemos en cuenta la revisión Lynx II (1991), o cinco, si contamos a la Nomad (1995) de Sega.

Pero por si esto no fuera suficiente, aderecemos el éxito de GB con ciertos periféricos que potenciaban su poder lúdico allá donde fuésemos, como era el caso del Game Link Cable que hacía posible partidas multijugador al unir 2 consolas a la vez conectado al puerto de serie y una GB con un cartucho por cada usuario. O el 4-player adapter, para juegos que soportaban más de dos jugadores, como F1-Race con 4 jugadores o hasta un máximo de 16 jugadores simultáneos (aunque esta capacidad sólo fue aprovechada por el título Faceball 2000).
Pero el accesorio más sorprendente probablemente fuera la Game Boy Camera y su correspondiente Game Boy Printer lanzados en 1998, aunque no tenían que ir juntos necesareamente. Esto... sí, una cámara digital para GB aunque su pantalla fuese verde y con tendencia a la pixelación, sí, pero díganme, ¿cuantas cámaras digitales había al alcance de los bolsillos en 1998?. Por su parte, el otro periférico, como su nombre indica, era una mini impresora térmica para imprimir escenas de juegos compatibles con ella, o imágenes tomadas con la cámara, en papel adhesivo para pegarlas donde quisieras.

También teníamos el Super Game Boy (periférico ya mencionado en otros capítulos y que en realidad era para SNES) que compatibilizaba los juegos de GB con la 16 bits de Nintendo, o un kit que iba dotado de lupa e iluminación extra llamado Light Boy...
O el aparatoso Handy Boy que incluía todo lo anterior más amplificadores estereo y un joystick...

O el Game Boy Pocket Sonar fabricado por Bandai para los famosos juegos de pesca allá en Japón...
O el Barcode Boy fabricado por Namcot, similar al Barcode Battle que se podía conectar a SNES para transformar los datos de los códigos de barras en juegos...

También teníamos un adaptador para teléfono móvil, del que poco podemos decir por el momento...

O el Work Boy, un accesorio con la forma de sus cartuchos que finalmente no llegó a comercializarse pero que sí fue anunciado en 1992 en la revista Nintendo Power (y en el nº 13 de la española Hobby Consolas, toda una institución por cierto) y que incluía un teclado extra y funciones de reloj, calendario, conversor y agenda telefónica...
Incluso un adaptador para radio o una máquina de coser (en esta ocasión el periférico era la GB) marca Singer capaz de iteraccionar con la consola a la hora de diseñar patrones de costura (¿?)...
Se podría decir que Game Boy inauguró la tendencia de Nintendo de revisar sus plataformas más exitosas, llevándose la palma con toda seguridad esta portátil de la que llegaron a conocerse varias versiones (cuatro, sin contar la GBA y las suyas propias) que mejoraban ciertos aspectos o introducían algunos nuevos.
Nos encontramos ya en la segunda mitad de los años 90, una intratable Game Boy sigue afianzada y dando guerra en un mercado portátil monopolizado por ella y desolado, donde a veces aparecía alguna que otra plataforma nueva que tenía todas las de perder. Era el momento adecuado para actualizar la ya veterana portátil, o al menos de experimentar con ella y dar a sus seguidores más interés o a potenciales compradores más motivos para hacerlo.
No eran pocos los que se preguntaban para cuando una Game Boy a color, inundando incluso con esta duda (o deseo) los consultorios y foros de las revistas (Interneee... de eso no había aún). Sus plegarias se vieron atendidas en 1995 cuando Nintendo lanzó la línea Play It Loud!, unas GB's exactamente iguales que la lanzada en 1989 pero con color! ... en la carcasa. Sí, bonitas Game Boy's fabricadas en rojo, amarillo, verde, negro, azul, transparente (modelo Clear para verle las tripas), o ediciones muy limitadas personalizadas con el logotipo de algún equipo de fútbol o de alguna famosa franquicia de la propia Nintendo. Una especie de broma de Yokoi que aún se negaba a dar color como era debido a su criatura, pero que sin embargo tuvo muy buena acogida. ¿Quién se resistía a tener la portátil del momento en un elegante y sofisticado color negro?.
La primera "revisión" real de GB se dio en 1996 (en Japón y USA; en 1997 en Europa) con la aparición de la GAME BOY pocket. El equipo de Nintendo R&D1 decidió exprimir aún más el concepto de la GB original dándole un diseño más pequeño y delgado (slim o lite lo llamarían ahora), obligándola a usar 2 pilas tipo AAA que permitían una autonomía de 10 horas (ya no eran 30-35, pero seguía siendo el doble de lo que daban las rivales a color) gracias a su pantalla que ya no era en 4 tonalidades gris-verdosas aunque siguiera manteniendo el mismo tamaño, sino en un blanco y negro que mejoraba la nitidez. La primera versión de esta revisión, esto es, del modelo pocket, no incluía el led de carga de batería, que sería incluido en la segunda versión del modelo por demanda del público. Y como las anteriores Play It Loud! parecieron gustar, esta GBp no se vio limitada al color grisáceo tradicional, sino que se lanzaron unas 27 tonalidades distintas... Exitazo de nuevo porque, díganme, ¿quién se resiste ahora a tener la portátil del momento más delgada y pequeña en un bonito color amarillo plátano?. Pues eso.

La siguiente revisión se dio en 1997, y sólo para el mercado nipón, con el lanzamiento de la GAME BOY LIGHT, aproximadamente del mismo tamaño que la Game Boy pocket pero con pantalla retroiluminada (la única portátil de Nintendo con pantalla iluminada hasta la salida de la GBA SP en 2003). Utiliza 2 pilas AA que le dan aproximadamente 20 horas de autonomía con la luz apagada y 12 cuando está encendida, dando al traste con los aparatosos accesorios de iluminación y acortando cada vez más las diferencias técnicas respecto a sus poderosos rivales, sólo quedaba un aspecto por limar, el más crucial...

Tardó en llegar pero al fin teníamos la revisión que todos esperaban y demandaban. El equipo de Nintendo R&D1 no tuvo más remedio que dar su brazo a torcer y lanzar casi 10 años después, concretamente el 21 de Octubre de 1998 en Japón (y a lo largo del mes de Noviembre de ese mismo año en los mercados occidentales), la anhelada GAME BOY COLOR. Tomada por muchos como la sucesora de la GB clásica, puesto que presentaba un diseño remodelado, y no sólo por los 56 colores simultáneos de un total de 32.768 que ponía en pantalla (que seguía teniendo una resolución de 160x144 píxels), sino también porque su procesador fabricado por Sharp pariente del Z80 corría ahora a 8 MHz (el doble que la original), su memoria se cuadruplicaba y tenía juegos exclusivamente desarrollados para ella (por la coletilla "DX" reconoceréis los títulos de la original actualizados con colores).

Pero que nadie se preocupe, esta nueva GBC era totalmente retrocompatible, lo que permitía usar los juegos de la original monocroma en esta nueva versión a los que les ponía de 4 a 10 colores además, de forma similar a lo que hacía el accesorio Super Game Boy. Y para no ser menos, tenía color por dentro y por fuera, es decir, también contaba con modelos con la carcasa coloreada (hasta 33 diferentes) y con un dispositivo de infrarrojos para comunicarse con otras GBC sin cable. Asimismo, uno de sus rasgos más curiosos y característicos sería la "panza" trasera, ya que necesitaba aumentar las pilas en tan poco espacio para satisfacer las necesidades de su nueva pantalla.
Por lo tanto no estábamos ante una simple GB con color, sino ante una portátil nueva y mejorada aunque se quedara algo corta, técnicamente hablando, frente a sus contemporáneas NeoGeo Pocket Color (1999) de SNK o WonderSwan Color (2000) de Bandai (línea de portátiles creadas por Gunpei Yokoi, no lo olvidemos), a las que por cierto también logró tumbar sin mucho esfuerzo... no sin antes hacerlo con sus predecesoras NeoGeo Pocket (1998) y WonderSwan (1999), todas ellas obligadas tarde o temprano a verse las caras con la pequeña de Nintendo y/o alguna de sus revisiones.

Hasta se quedaba rezagada ante alguno de sus antiguos rivales como la Atari Lynx o la Turbo Express, siendo más parecida a lo que llegaba a ofrecer la Game Gear de Sega (que incluso ponía menos colores en pantalla) o incluso su propia hermana doméstica NES. Pero nada de esto importó ante la buena acogida de una GB a color por fin, a la que pronto arroparon con unos 230 juegos entre 1998 y 2002 exclusivamente diseñados para ella, muchos de los cuales eran actualizaciones de clásicos de la GB monocroma, esta vez con colores, ligeros retoques y el subtítulo DX de "Deluxe", llegando a vender más de 30 millones de consolas en poco más de 3 años.
En total más de 500 títulos componían el inmenso catálogo de esta GAME BOY inicial y sus modelos/revisiones compatibles, entre los que se encontraban verdaderas joyas del videojuego que incluso iniciarían enormes sagas, una consola humilde elevada a la máxima categoría que acabó convirtiéndose en ejemplo a seguir y que conseguiría vencer contra todo pronóstico a gigantes con su simplicidad de concepto demostrando que lo más importante en este mundillo no son los bonitos gráficos a todo color en sí mismos, sino la diversión que proporcionan los juegos, con o sin ellos.
Como bien decía su slogan muy acertadamente: Game Boy, eres un fenómeno.
La siguiente revisión del concepto Game Boy sería en el año 2000 con la aparición estelar de la Game Boy Advance, una magnífica portátil de 32 bits... de la que ya hablaremos en su momento puesto que no se la considera (yo al menos no) parte de la genuina y amplia familia Game Boy de 8 bits, esa marca de consolas que hizo las delicias de los aficionados durante los años 90, sino la sucesora en toda regla de ésta en una nueva generación. A esperar toca.

Continuará...
Agradecimientos: wikipedia, youtube, google, pixfans, gamefaqs, museo8bits, vgmuseum.


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