Publicidad:
La Coctelera

FRIKIPLANET: Qué fuerte, Doc!.

"Condensador de Fluzo... fluceando!"

5 Febrero 2006

黄色いユーモア / Humor Amarillo

Aprovechemos mi vena oportunista y hablemos hoy de esta mítica serie documental japonesa (no se le puede calificar de otra forma) con motivo de su reposición en Cuatroº, que va ganando puntos semana a semana y se está convirtiendo en mi canal favorito.
Que tengan fijo a Iker Jiménez, programas como Soy el que más sabe de televisión del mundo y haya rescatado a El Gran Héroe Americano, Comando G o Ulises 31, es ya motivo de sobra para tener al canal en alta estima. Sólo le falta poner Mazinger Z y sus secuelas Mazingsaga y Mazinkaiser, y lo que también ponían en Tele 5 en la misma época que Humor Amarillo, Robotech o Pressing Catch ...

Pero volviendo al tema que nos ocupa, habría que empezar explicando lo de “serie documental”.
En efecto, yo creo que es un experimento sociológico japonés, como el Gran Hermano pero con infinita más gracia, porque veíamos costumbres típicas de aquél fascinante país como el darse hostias en masa al grito de kambarimá, o algo así.

He ahí una muestra más del espíritu competitivo y sacrificado del pueblo nipón. No me extraña que hayan llegado tan lejos: son capaces de embarrarse hasta las trancas en un fango más que sospechoso, pegarse porrazos hasta en el DNI o hacer el canelo con toda la dignidad del mundo, y encima pasándoselo estupendamente, que se les notaba en la cara.

Cuando veía el programa en Tele 5 (ahora Telecinco, sutil diferencia) no sabía que su nombre original era Takeshis’s Castle, en honor a Takeshi Kitano, "padre" del programa y actualmente famoso director japonés (espero que ahora que es relativamente famoso internacionalmente y sus obras son carne de eruditos sabelotodo no se avergüence de su pasado) que hacía las veces entonces de noble nipón, o shogun, o vete tú a saber qué, vestido de época junto con otro tipo que se llevaba las leches.
Jamás supe tampoco, debido al caos de su emisión en T5, en que consistía el concurso, cuál era su final o finalidad o qué se llevaba el ganador, si es que ganaba alguien. Pero tampoco importaba, lo gracioso era ver a gente darse hostias disfrazados de ejecutivos con maletín incluido o del mismísimo Goku.
Tampoco nos podemos olvidar de la encomiable labor de aquél Napoleón que dirigía y aleccionaba a las masas, del reportero del salacov que entrevistaba la japonesita que quedaba siempre atrás, de aquellos gemelos de los ponchos que empujaban el tazón, del esquimal de la prueba del pezón, el grano de café, el tipo aquél de la melena roja o el malvado occidental...

Hubo un antes de Humor Amarillo, era aquél otro concurso (por llamarle de alguna manera) llamado Endurance, que nos descubrieron a los acartonados españoles a mediados de los 80 acostumbrados a ver concursos moñas.
Y fue precisamente en el más moña del momento, 1, 2, 3, dónde ponían esas cosas a modo de curiosidad para que la gente se llevara las manos a la cabeza y se diera cuenta de la calidad de los concursos españoles (de los que ya hablaremos un día de estos).
La verdad es que el Endurance este era mas heavy que Humor Amarillo; ahí los japoneses sufrían más y de verdad y con menos gracia con pruebas tipo “te amarramos a un elefante y que te arrastre por un camino de gravilla” o “te sumergimos unos minutos en un estanque con peces gato que tienen unos pelillos urticantes, verás que gracia”. Pa partirse.

Tele 5 nos ofreció el más gracioso, el genuino Humor Amarillo, aunque algo sesgado pues eliminaban casi todas las escenas en las que salía Takeshi, además de poner a unos comentaristas que ni por casualidad acertaban con lo que decían.
Uno era el hijo de J.L. Coll (lo que lo explica todo) y el otro Juan Herrera, rescatado por Pablo Motos para su No Somos Nadie de M80 (personalmente prefiero su antiguo Hacia el 2000).
Obviamente no tenían ni idea de japonés, y no importaba porque no estaban para doblar nada ni a nadie, sino para hacer comentarios más o menos ocurrentes de lo que estaba pasando. Por eso nunca supimos de qué iba exactamente el concurso.
De todas las chorradas que decían, como un millón, alguna había que tenía gracia, como le ocurre a los Morancos o le ocurría al programa No te rías que es peor: la probabilidad estaba de su parte.
Y de todas esas chorradas podemos destacar la invención del concursante polivalente, el famoso Chino Cudeiro (en todo caso el japonés cudeiro), o rebautizar personajes y pruebas como los citados Napoleón o el Malvado Occidental, o las pruebas de las zamburquesas, el laberinto del chinotauro o la de los rollitos de primavera (algo obvio).
En la nueva versión los comentarios corren a cargo de nuevos valores, si no me equivoco procedentes del antiguo Pecado Original de Telecinco, que algo más de gracia tienen.
A poco que se investigue sabrá uno que Takeshi es un noble que posee un castillo inexpugnable que pretende ser invadido por el General Tani (el Napoleón en su versión española) y sus tropas, que no son otros que los concursantes, 100% japoneses, aunque a medida que iba evolucionando el concurso y se iba haciendo famoso en el mundo entero (se lo merecía) entraron a concursar algún que otro estadounidense, canadiense, australiano, neozelandés, danés, británico o alemán. Una vez salió la bandera de España, por lo que supongo que algún compatriota habría, aunque no haría gran cosa.
No importa, al cabo de los años nos desquitamos con la versión / copia moña de Takeshi’s Castle comandada por Ramón García, sí, el Gran Prix. Ni punto de comparación, obviamente, porque no tenía ni la mitad de gracia aunque insistieran en ponerles esos nombres a las vaquillas.

Como decíamos, los concursantes debían tomar el castillo y aquél que lo consiguiera pues me imagino que se llevaría un premio, en metálico, o un cochazo o un viaje a donde quisiera, no lo sé. Para ello debían superar unas pruebas (unas 40) a cuál más absurda y graciosa. Las mejores y seguramente las que todos recordemos sean...

La Muralla China. Esta era la primera prueba y simplemente consistía en saltar como se pudiera un muro y dejarse deslizar por la rampa de detrás hasta caer en un foso con fango o barro, toda una constante a lo largo del concurso. Los últimos que quedaran por saltarlo perderían, y serían entrevistados por el reportero del salakov.

Las 1001 puertas. Consistía en varios muros con muchas puertas de las cuales solamente una era verdadera y se podía romper (era de papel); las demás eran falsas, de madera o de papel pero con una red detrás, y estaban para que los concursantes se enredaran o se partieran el costillar. La verdadera tenía detrás un foso con fango, o bien había otra modalidad en la que aparecía el samurai gigante que también recibía lo suyo a veces.

La tabla de planchar. Esta ya era un poco más sofisticada. Consistía en un circuito donde el concursante debía subirse al vuelo en una tabla de surf y sortear obstáculos tan peligrosos como el pezón o el esquimal.

La del fútbol americano. Esta era terriblemente buena y también se la conocía como la de los Rugbicundos. El concursante debía llegar al otro lado del campo y marcar touchdown sorteando a los secuaces de Takeshi, que no eran otros que el calvorotas, el de la melena roja y el malvado occidental, entre otros. Tenían predilección por las japonesitas a las cuales intimidaban poniéndose todos en paralelo cogidos de la mano sin dejar un hueco por donde pasar, y luego se echaban encima de la pobre chica. Ellos iban enfundados en uniformes de gomaespuma para entorpecer sus movimientos y así darles alguna oportunidad al concursante.

Las zamburguesas. Una de las pruebas clásicas junto a la de los rollitos de primavera que todos recordamos. Consistía en un estanque con piedras por las cuales el concursante debía pasar al otro lado. Unas eran verdaderas, es decir, estaban fijas y permitían apoyarse; otras eran falsas y se hundían. Los concursantes tenían diferentes estrategias en esta prueba. Unos salían como alma que lleva el Diablo sin fijarse en las piedras, y otros iban con pies de plomo intentando averiguar cuál de ellas era la buena. Siempre había quien llegaba casi al final y se caía en la última o quien llegaba al otro lado de un salto con el consiguiente esguince inguinal.

El laberinto del Chinotauro. Probablemente la más celebrada de todas. El concursante debía adentrarse en un laberinto con estancias cuadradas o hexagonales (según la temporada) abriendo puertas para encontrar la salida sin caer al foso de agua o mucho menos encontrarse con los secuaces de Takeshi, casi siempre el calvorotas, el melenas del pelo rojo y el malvado occidental (como envidio a este último, ¿qué hizo para trabajar en eso?). Si te pillaban te pintaban la cara de negro y te tiraban al agua sucia aquella del foso, o para más humillación te dejaban salir por la salida (válgame la redundancia) con la cara ennegrecida, claro.

Indiana Cudeiro y el Templo Maldito. Esta era una de mis favoritas. El intrépido concursante debía subir por una especie de pasillo-túnel con bastante pendiente con algunas zonas para resguardarse porque desde arriba lanzaban pedruscos enormes o bolas de cartonpiedra. En los huecos para protegerse había soldados de Takeshi que intentaban empujar al concursante fuera, aunque más de una vez eran ellos los que acababan recibiendo.

La del Sumo. Algo tan japonés como el deporte nacional no podía quedarse sin su parodia en este concurso. El concursante debía enfrentarse a uno de los secuaces de Takeshi elegido al azar. Si tenía suerte podía tocarle uno de esos soldados enclenques o el Grano de Café, fácil de tumbar por su torpeza. Pero si te tocaba el malvado o el calvorotas o uno que parecía un profesional de este deporte, la llevabas clara.

La otra tabla de planchar. Esta era simple pero tenía su gracia. El concursante debía tomar el impulso suficiente para llegar al final de un recorrido sin caer al agua y quedarse en el límite permitido. Si no caía al agua y tampoco llegaba al límite, surgía de las aguas el calvorotas y los tiraba de un empujón. En otra versión el concursante debía fijarse en unos carteles con cifras y operaciones matemáticas y debía dar el resultado al final. Si acertaba ganaba, si no, al agua.

El Tazón. El concursante se subía a duras penas en una taza gigante que era lanzada por la pendiente por los gemelos de los ponchos cantando un extraño ritual. Todo el mundo que veía Humor Amarillo decía que era fácil mantenerse dentro de la taza pero en la práctica, según lo que veíamos, casi nadie ganaba esta prueba.

Los cañones de Nakasone. Otra de mis preferidas. El concursante tenía que cruzar un puente colgante de tablones con menos estabilidad que el gobierno afgano con un balón dorado que le disparaba Napoleón y que no debía perder, sino tenía que volver al principio a por otro. La gracia de esta prueba eran los pelotazos que les pegaban los secuaces, una vez más el malvado occidental, el del pelo rojo y el calvorotas, aunque a veces también había un soldado canijo que tenía su carisma. Los cascos de los concursantes volaban en esta prueba.

Y para ir terminando, supongo que muchos se habrán preguntado alguna vez si estos japoneses no sufrían daños. La respuesta es: terribles.
Investigando un poco, encontré una relación de lesiones. Por ejemplo, deben saber que en la primera temporada hubo un total de 41 concursantes con costillas rotas, 312 barbillas magulladas, 9 inconscientes, 112 ojos morados, 62 desgarros musculares, 35 conmociones, 282 espinillas magulladas y tan solo 2 cráneos fracturados. Menos mal.

Cuando se estén partiendo el ojete con este magnífico concurso por cortesía del gran Cuatroº, no olviden el sacrificio de algunos de esos intrépidos y míticos concursantes.

servido por frikiplanet sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de frikiplanet

FRIKIPLANET: Qué fuerte, Doc!.

ver perfil »
contacto »

Sitio recomendado por Ned Flanders. ¡Estupendillo! Ellos también lo recomiendan. "Un frikiblog excelente". -C.M. Burns-

Este blog contiene un gritón de consolas! El gato y el ratón más queridos en Europa del Este se suman a la recomendación. "ENDUT! HOCH HECH!". -Parásito y Proletario- Vida extra para el Frikiblog! Frikiblog aprobado por el Consejo de Calidad de Gotham City. Un blog recomendado por las autoridades sanitarias. Blog patrocinado por Slurm. Enjoy Frikiplanet! Este blog dispone de condensador de Fluzo. 1.21 Gigavatios de potencia! Este blog sigue las enseñanzas de Beakman. "¡Bada bing, bada bang, bada-vamos-allá!" Está Usted leyendo el frikiblog más visitado en la Nación de Joe!

Blog recomendado por Bud Spencer y Terence Hill. "Y si no, nos enfadamos".

Blog asistido por Knight Industries Two Thousand (KITT).

Mantenimiento ofrecido por Angus MacGyver. "Sólo necesito mi navaja suiza marca Wenger". Pasajero nº 241 de la nave de carga U.S.C.S.S. Nostromo. "Construyendo Mundos Mejores". Servicio de seguridad antitrolls ofrecido por SpringShield.

... y con las actuaciones exclusivas de Cresta el Payaso. "¡Queremos ver a Cresta, queremos ver a Cresta!". Lectura recomendada por John McClane. "yippee-ki-yay, moth..." Y recuerde... ... Frikiplanet a un sólo click! Gracias por su visita.

El autor. Locations of visitors to this page
Es momento de elegir...
Vote por la mejor retroconsola!
Mattel Intellivision
Atari 2600
Coleco Vision
NES
Master System II
TurboGrafx-16
Mega Drive
Neo Geo
Super Nintendo
Mega CD
32X
3DO
Atari Jaguar
Sega Saturn
PlayStation
Nintendo 64
Dreamcast
Game Cube
PlayStation 2
Xbox
Y también...
Vote por la mejor retroportátil!
Atari Lynx
Turbo Express
Game Boy
Game Gear
Game Boy Color
Sega Nomad
Neo Geo Pocket
Neo Geo Pocket Color
WonderSwan
Game Boy Advance
GP32
N-Gage

Fotos

frikiplanet todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera